domingo, 10 de julio de 2011

Vaticano (07-04-11) / Espejos


Los espejos son y serán toda una engañifa cosmogónica. Depositamos en una superficie reflectante respuestas a preguntas retóricas, anhelos indeseables y promesas de pitiminí. En ellos se han mirado con éxtasis mercadotécnico los prejuicios y juicios de princesas y plebeyos, damas de alta alcurnia y enfermos consumidos atrapados en un alma desamparada y un cuerpo enfermizo. Son un oráculo frente a cuyo brocado claman las angustias irresolutas de un pasado turbio, labrado a fuerza de desengaños. De cara a los cristales empañados de mil recuerdos, los de brocado espolvoreado de intrigas palaciegas y los de vestidor de alta moda, sueñan los pormenores de un itinenario diseñado a medida de otros, siempre de otros. De espaldas, rechazamos el tintineo crepuscular de nuestro propio ser. Ante los espejos mueren las elasticidades y toman cuerpo las estrecheces de la mente. En los espejos vemos correr el tiempo a velocidad imprecisa y sentimos un velado resoplido que eriza la nuca avisándonos del recorte sustancial de ese mismo discurrir sentimental. Porque el tiempo es sentimiento compartido al constante acecho de la quiebra del afecto. El tiempo se rompe como la confianza con tu mejor amigo. Como un beso bajo la lluvia del adiós. El tiempo también es balsámico como el hombro que consuela la vida que te infringe el dolor. ¡Malditos sean los espejos en los que últimamente no me reconozco porque esos espejos soy yo mismo!

Espejos donde desde ayer -tan falaz como el ayer del día anterior- no encuentro NADA.


NADA DE NADA.

3 comentarios:

  1. Ese espejo difuminado te muestra una versión confusa y poco fiable de tu ser. Te recomiendo que lo cambies por otro.

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  2. Dime cual por favor , porque no sé donde encontrarlo.

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  3. No te mires,no esperes..no pierdas el tiempo contemplando ..

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