domingo, 30 de octubre de 2011

Roma (07-04-11)/Vísceras


Lo que últimamente más excita la masa inconsistente de mis reflexiones es saber que nadie es capaz de medirla y separar lo magro de lo saludable. Quizá sea mejor así.

sábado, 1 de octubre de 2011

Roma (07-04-11)/Absolución


Hoy me otorgo la absolución de los imposibles, los que irremediablemente están perdidos en la misma tela de araña de donde nació un agobiante sentimiento de inutilidad. Me absuelvo porque no necesito intermediación de ninguna naturaleza para llevarlo a cabo. Los pecados son menos dúctiles si no se está predispuesto a cometerlos.

jueves, 25 de agosto de 2011

Roma (09-04-11)/Interludio atónito


Hoy no tengo nada que decir. Palabras podrían escaparse en un roce frívolo a tu mejilla o grabarse con dolor en la conciencia. Sin maldad, sin atisbo de oportunidad, pero profundamente certeras en el núcleo de una intelectualidad vacía, ansiosa por darse de bruces con una parte de la imagen que poseen de ella. La otra parte traga bocanadas en pasar del intento a la perpleja cotidianidad de lo esperable.

Nada tengo hoy que decir. Por mi bien.

lunes, 15 de agosto de 2011

Roma (09-04-11)/Interludio apócrifo


Lo sagrado sólo es tal si lo veneras incondicionalmente. Lo profano es más apetecible si no te lo tomas en serio. La felicidad sólo se alcanza en la medida en que conjugas semejante dicotomía. La felicidad sólo es un juego de impostores donde una nueva partida comienza al límite de una imprudente apuesta. Apuesto a que esta no será la apuesta final de la partida que deseo ganar. Apuesto a que el mayor impostor es que el vierte en prosa el falso comodín de una baraja de imposturas, quimeras, soledad y vacío. Apuesto en falso para poder vencer.

"Me encanta cuando eres tú"

martes, 19 de julio de 2011

Vaticano (07-04-11)/ Equivocado


Debí de llegar equivocado. Un lance, un pequeño desvío en ese entreacto que fluctúa entre el bicho de movimiento linfático y uniforme y el proyecto más o menos conseguido de lo corpóreo. Me quedé en ese margen de error que otorga fiabilidad a las encuestas, porque la sociología es humana y el humano es errante, en el sentido de camino desandado y nueva senda. Ahora siento no haberme lanzado a buscar entonces un atajo certero que acabara con la agonía autoimpuesta. Ni aunque hubiera podido, que no se puede, porque todos estábamos y estamos unidos umbilicalmente a una fuerza mayor que empieza en el estómago y termina llevándote con los pies por delante, lo habría hecho. Ojalá termine pronto el vía crucis de las mentes toscas con fulminante precisión. Sin que quede huella, ni mota, ni vestigio de lo que el odio se guarda como remanente en la conciencia. Ojalá fuera igual que tú. Ni más ni menos. Me evitaría mucha soledad en derredor.

lunes, 11 de julio de 2011

domingo, 10 de julio de 2011

Vaticano (07-04-11) / Espejos


Los espejos son y serán toda una engañifa cosmogónica. Depositamos en una superficie reflectante respuestas a preguntas retóricas, anhelos indeseables y promesas de pitiminí. En ellos se han mirado con éxtasis mercadotécnico los prejuicios y juicios de princesas y plebeyos, damas de alta alcurnia y enfermos consumidos atrapados en un alma desamparada y un cuerpo enfermizo. Son un oráculo frente a cuyo brocado claman las angustias irresolutas de un pasado turbio, labrado a fuerza de desengaños. De cara a los cristales empañados de mil recuerdos, los de brocado espolvoreado de intrigas palaciegas y los de vestidor de alta moda, sueñan los pormenores de un itinenario diseñado a medida de otros, siempre de otros. De espaldas, rechazamos el tintineo crepuscular de nuestro propio ser. Ante los espejos mueren las elasticidades y toman cuerpo las estrecheces de la mente. En los espejos vemos correr el tiempo a velocidad imprecisa y sentimos un velado resoplido que eriza la nuca avisándonos del recorte sustancial de ese mismo discurrir sentimental. Porque el tiempo es sentimiento compartido al constante acecho de la quiebra del afecto. El tiempo se rompe como la confianza con tu mejor amigo. Como un beso bajo la lluvia del adiós. El tiempo también es balsámico como el hombro que consuela la vida que te infringe el dolor. ¡Malditos sean los espejos en los que últimamente no me reconozco porque esos espejos soy yo mismo!

Espejos donde desde ayer -tan falaz como el ayer del día anterior- no encuentro NADA.


NADA DE NADA.

viernes, 1 de julio de 2011

Vaticano (07-04-11)/Cerrando círculos


La vida se le antojaba circular. Alfa y Omega absurdos la mayor parte de un tiempo agujereado de recuerdos en sus perfiles. El tiempo posee perfiles infames y efervescentes y constituye por sí solo (y en esencia) un plano inclinado en direcciones opuestas sobre el que oscilan circulos que pivotan sobre un mismo eje. Ejes circunscritos a pasajes de dolor, solapados en esquivos fotogramas que bloquean la respiración de los que se atreven a transitarlos una y otra vez. "No existen los buenos y malos recuerdos" -se decía aquel pseudo psicólogo redentor de calcos descarriados de su propio ser-. "Existen las aspiraciones que ponemos en ellos para ayudarnos a solventar nuestras decisiones futuras". Necio como él solo, creía poseer la herramienta capaz de desatornillas los anclajes de los círculos giratorios que provocan el efecto martilleante de la conciencia. Necesitaba descansar de él y de sus pacientes. Al fin y al cabo, su experiencia le aseguraba que un mismo recuerdo sirve tanto para desencantar del amor a un corazón despechado como para insuflar energía al que no ves más allá de la punta de sus zapatos. No siempre funciona así. Hoy en concreto sus zapatos, otrora impolutos, lucían desgastados en su vértice más doliente. A dos lágrimas de la suela de sus huecos pasos, el mar ante el que sentó buscando sosiego le devolvía arrogante como un bumerán ese recuerdo que quisiera almacenar como uno más. Pero su esencia de luchador no se lo permitió. Buscó en la soledad lo que el tiempo circular sólo ofrece a los pelean: el sosiego tras la batalla. Y descansaría y lo encontraría, no obstante, en algún otro pasaje de alegría que anclase férreamente la vida, el único eje que de verdad merece la pena. Ahí estará el tiempo para recordárselo cada vez que los fotogramas del dolor intenten noquear su aliento, cada vez que el círculo, por inercia o por supervivencia, se cierre.


A Xes. Con todo mi cariño y respeto, necesitaba escribir esto para ti. TQ.

sábado, 4 de junio de 2011

Vaticano (07-04-11)


"Apenado por la espera, extrañamente no esperaba visita alguna en la consulta. Era uno de esos episodios raros, de desconcierto. La vigilia se mezclaba con un sueño turbador en un día como otro cualquiera cuando antaño partía otra vez de un puerto escorado de infortunios. Sin proezas y sin sopesar ningún error suelto que su mente no hubiera analizado en cualquier otra sesión de neurosis terapéutica y colectiva. Partía porque sabía que estaría bien, mejor, hasta la nueva recaída. Se mentía. Lo hacía otra vez. Cada día duraba menos el efecto edulcorante de ese placebo contemporáneo llamado ocio. Y a fuerza -las que le quedasen- de constumbre convirtió ese breve ágape que le concedía el tiempo en burda amargura, como cualquiera salida de la boca de sus pacientes. Ni tan cuerdos ni tan locos como cupiera imaginar en el diagnóstico de tan martirizado doctor. Extrañado esperó toda la mañana sin saber por qué comenzó a desesperarse el oído, vacío de nuevas vidas que encaminar.

martes, 24 de mayo de 2011

Vaticano (07-04-11)


“¡Todos a la vez no, por favor! Pasen de uno en uno, como si no tuvieran nada que ver con sus precedentes y sin mirar fijo a los ojos de los que les suceden en penurias y desgastes emocionales. ¡Pasen, pasen rapidito! El tiempo de un café, un llanto seco y que entre el siguiente... Me avalan años de escuchas interesadas e interesantes, heridas no cerradas y almas suplicantes de cobijo”. En semejante consulta arrendada a cualquier voz rota de dolor no hay necesidad de diplomas de puntas desgastadas por el roce en la pared ni escritorios de caoba; no hay lapiceros ni fotos de familia en la casa de verano heredada de ancestros mutilados de trabajo y sacrificio que nunca llegaron a remilgar porque la vida les atajó el camino sin piedad y desacato. En su consulta no existen artilugios electrónicos porque no ha lugar para almacenar nada. Las emociones imprimen solas carácter y el carácter se forja entre iguales con los que competir. Si hubiera albergado talento de cirujano habría deconstruido el presente y fantaseado con un futuro tan estéril como apetecible a los cortos de miras. Empero, no lo tenía pero se movía como nadie en terrenos abonados por la infelicidad. Terrenos en los que terminarían ganándole sin casi percatarse de lo fútil de sus diagnósticos. En el papel de paciente –aunque abominablemente lo postergara hasta vencer la estadía hospitalaria- se sentía seguro. Se sentía curado de todo mal".

domingo, 1 de mayo de 2011

Silencio

Silencio ante lo que no se puede enfrentar. Intentaré disfrutarlo todo lo que yo me permita.

lunes, 11 de abril de 2011

Vacaciones en Roma (primera aproximación)/Cerrando heridas


Si las heridas no curan, supuran y bloquean todo atisbo de vida en tu ser, lo que eres o lo que algún día quisiste ser y en lo que evitas convertirte.
Hay días en los que te engarzarías el mundo en tu sombrero y enseñarías todo lo que esconde su abultada copa. En otros sólo deseas guardarte los trucos de prestidigitador en la manga.
Existen miles de días, pero prefiero los momentos en que una vez mostradas las llagas el corte se cierra y empieza a mostrarte la frágil realidad de tu ser. Una fragilidad compartida que te hace estar vivo y sentir. Sin roturas, sin marcas, sin juicios. Sólo sinceridad desarmante. Es lo que he sido y es lo que quiero ser.

Gracias Roma. Gracias Jesús y Javi por darme más de lo que seguramente merezca y sea capaz de expresar en prosa. Gracias.

lunes, 28 de marzo de 2011

Soliloquio

Solo ando, solo encuentro y desencuentro el único lugar donde nadie puede hacerme daño. Piso cuidadosamente pasos que me son familiares ante una reyerta de consecuencias inimaginables con la soledad porque, por raro que parezca, en ella y con ella no me siento vulnerable; no hay atmósfera más tenue que la del propio vacío. Y en ello es donde hallo lo que no me dan las multitudes. Descanso.

jueves, 10 de marzo de 2011

DESVELOS (Punto de partida)

Quizá en este cajón desastre que tengo por mente suceda lo mismo que acontece una y otra vez. Una y otra vez y otra más quizá en él no encuentre lo que ando buscando hasta que rezando a tal o cual santo de rostro inerte aparezca en el rincón donde nunca se me ocurrió mirar. Quizá porque revuelvo demasiado en las juntas de la madera, toda la suciedad acumulada en ese cubículo me hace estornudar y -últimamente y de manera intermitente- vomitar toda la frustración del que no se conoce ya ni en la mejor compañía posible. Quizá al escribir esto alguien me dé una respuesta que quizá no busco y, tal vez, en una noche de desvelo piense que la mente no navega por un rumbo determinado, sino que el trayecto lo marcamos nosotros a pasos mortecinos frente a la adversidad. Quizá haya defraudado alguna vez a los estimulantes de mi mente, que en lugar de reactivar las conexiones neuronales que se nutren de esa dulce mentira llamada felicidad o endorfinas, la atrofian hasta el límite de la automutilación. Quizá me he desvelado porque no había ningún sueño que transitar. Quizá este sea el punto de partida a la luz, después de tanta oscuridad. Quizá no merezca el tiempo ni la atención requeridad. Quizá yo no lo merezca en absoluto. O quizá sí, y no estoy seguro de querer descubrirlo.

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