domingo, 10 de junio de 2012

La próxima vez

La próxima vez que cabalguemos juntos llevaré en mi frente sudorosa una lista de prejuicios por desmontar. Sentiré el mismo nudo asfixiante en el estómago del primer galope, en el que oigo a mis vísceras retorcerse de vergüenza. Te pediré mil disculpas por no tomar las riendas de un pecado que nunca llegamos a consumar. El freno del pudor pesó más que el sinsentido de aquel laboratorio de envases de comida rápida y bombillas fundidas. No lo puedo remediar, o tal vez no quiera.

La próxima vez que me pidas que te acompañe, si es que lo llegas a hacer, me temo que recularé y te buscarás a otro copiloto, como dijiste entre susurros. En mi boca, una mueca insensata negará la mayor y tu extraordinariamente fingida despreocupación tapará los resortes del placer. Buscarás con todo derecho a ese nuevo acompañante sin miedo a tropezar en un camino enfangado por mi propia insensatez. Y yo erraré desconcertado en un cenagal que, vaticino, no querrás volverás a pisar, al menos cogido a mi mano.

Aunque lo ignores, te hablo desde aquí porque es el filtro de lo que soy en la vida real. Un anodino treintañero sin adjetivos a los que unir su nombre de pila.

Así vuelvo a estos fueros, lleno de lodo y exhibiendo impúdicamente neuronas mal conectadas. Quizá vuelvo por eso mismo, por un chispazo de infelicidad desbocada. Pasto para el ganado, elucubración pusilánime.





Medina Sidonia, Cádiz (03-03-12)

"Quizá todo tipo de placer es solamente un sustituto" (Williams Burroughs)



1 comentario:

  1. Autoflagelarse nunca fue sano. Busca siempre el término medio y no des mayor importancia a cosas que carecen de gran órbita.

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