La próxima vez que me pidas que te acompañe, si es que lo llegas a hacer, me temo que recularé y te buscarás a otro copiloto, como dijiste entre susurros. En mi boca, una mueca insensata negará la mayor y tu extraordinariamente fingida despreocupación tapará los resortes del placer. Buscarás con todo derecho a ese nuevo acompañante sin miedo a tropezar en un camino enfangado por mi propia insensatez. Y yo erraré desconcertado en un cenagal que, vaticino, no querrás volverás a pisar, al menos cogido a mi mano.
Aunque lo ignores, te hablo desde aquí porque es el filtro de lo que soy en la vida real. Un anodino treintañero sin adjetivos a los que unir su nombre de pila.
Así vuelvo a estos fueros, lleno de lodo y exhibiendo impúdicamente neuronas mal conectadas. Quizá vuelvo por eso mismo, por un chispazo de infelicidad desbocada. Pasto para el ganado, elucubración pusilánime.
Medina Sidonia, Cádiz (03-03-12)
"Quizá todo tipo de placer es solamente un sustituto" (Williams Burroughs)


Autoflagelarse nunca fue sano. Busca siempre el término medio y no des mayor importancia a cosas que carecen de gran órbita.
ResponderEliminar