
Hoy me otorgo la absolución de los imposibles, los que irremediablemente están perdidos en la misma tela de araña de donde nació un agobiante sentimiento de inutilidad. Me absuelvo porque no necesito intermediación de ninguna naturaleza para llevarlo a cabo. Los pecados son menos dúctiles si no se está predispuesto a cometerlos.

Tu nombre está ligado al del pecado aunque no lo quieras ver. Somos seres de vicios y virtudes.
ResponderEliminarEn el equilibrio está la virtud.